Somos un lugar donde los corazones de niños, jóvenes y familias sanan y aprenden a transformar su realidad. Desde 2003, acompañamos a las comunidades a encontrar su propia luz.
"Cuida la semilla de la paz, cuando sea un árbol te recostarás bajo su sombra."
1.195 vidas transformadas: víctimas que dejaron atrás el dolor, superaron el duelo y eligieron la reconciliación por encima del deseo de venganza.
1.400 niños floreciendo: menores vulnerables que hoy crecen en inteligencia emocional en nuestros programas.
Queremos que cada niño descubra lo inmensamente valioso que es. Les damos las herramientas para abrazar su propia historia, superar sus miedos y convertirse en líderes de paz para su familia y su comunidad. Llevamos 23 años transformando historias difíciles en futuros llenos de paz.
La tarea del postconflicto en Colombia requiere capacitación en criterios y habilidades para hacer viable la convivencia pacífica. Esto implica la reconciliación del niño con su historia personal y con su entorno. La tarea se realiza mediante talleres durante los 12 meses del año.
El punto de entrada. Primer contacto con la metodología y con el grupo. Se trabaja el reconocimiento personal y la confianza básica para iniciar el camino de transformación.
"Quiero ser semilla de paz y sembrarla en otros."
Conocerse y descubrir el valor personal. Trabajamos autoestima, autoconocimiento e identidad para que cada participante encuentre la semilla de paz que lleva dentro.
"Quiero fortalecerme como semilla de paz."
Aprender a relacionarse de forma sana y crecer en comunidad. Desarrollamos resiliencia, trabajo en equipo y habilidades para mantenernos firmes aunque sople el viento en contra.
"Quiero ser como un árbol frondoso."
Convertirse en líder comunitario que da sombra y multiplica la paz. El participante tiene la fuerza y la calidad humana para sembrar nuevas semillas en quienes le rodean.
"Quiero dar fruto para el bien común."
En cada población construimos un equipo y un espacio de paz. Así se ve la metodología en acción.
En cada población una psicóloga y una acompañante se hacen responsables del acompañamiento de los niños, jóvenes y madres, de los talleres, del impulso de valores y de las prácticas de servicio y organización comunitaria.
En cada etapa hay exigencias que se deben cumplir para avanzar a la siguiente. Esto es responsabilidad de cada participante y del seguimiento de la tallerista. Cada taller deja una tarea específica según el tema tratado.
Una vez al año se realiza un encuentro que permite reunir jóvenes de las distintas poblaciones para ampliar y profundizar elementos importantes de su formación, fortaleciendo la red de paz entre comunidades.
Algunos líderes han convertido su casa en un lugar de acogida para los pequeños. Los reciben, los ayudan en su crecimiento, en su desarrollo cognitivo y en el ejercicio de la lectura y escritura.
13 cuentos mágicos que propician el arraigo de valores de una forma muy divertida y cercana a los niños.
Hay muchas formas de apoyar a un niño de nuestra fundación y multiplicar nuestra labor en corazones que necesitan afecto y oportunidades.
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